
Luego de leer un artículo de un autor de quien me honra su amistad, sobre cómo rescatar a los jóvenes en la República Dominicana, y justamente sustentando en los pilares sobre los cuales enfoca su propuesta de rescate de nuestra juventud, donde el fomento del deporte, la cultura y el arte en todas sus expresiones toman principalía, los cuales fueron el modelo a seguir en los 80 y 90s, quise reforzar el objetivo tomando en cuenta los intereses más actuales de la juventud y las nuevas demandas laborales, y la eterna lucha de cada joven en sentirse identificado y valorado dentro de un mundo cambiante, que abre un abanico de nuevas oportunidades.
Una mirada crítica al modelo de rescate juvenil de los 90s: ¿qué aprendimos y cómo podemos mejorar
Es cierto que el modelo de rescate cultural y deportivo de los años 90, aunque tuvo sus puntos positivos, no es suficiente para abordar las necesidades y desafíos que enfrenta la juventud dominicana en la actualidad. Es necesario actualizar el enfoque y adaptarlo a las realidades actuales, de manera crítica pero también aprovechando los aspectos positivos del mismo.

Para empezar, es importante detectar y fomentar el talento temprano en la juventud. Muchos jóvenes dominicanos tienen habilidades y destrezas que no están siendo aprovechadas, y es fundamental identificarlas desde temprana edad para desarrollarlas y potenciarlas. El apoyo a la educación en áreas como la programación y la seguridad cibernética es crucial, ya que estas son habilidades muy valoradas en el mercado laboral actual. Entender el mercado actual y el mundo evolutivo, con sus nuevas tendencias, se hace cada vez más imperativo. De igual modo, no perder valores por la mecanización y desconexión social los nuevos tiempos han fomentado, nos obliga a tomar medidas apunten a no flaquear en ambos enfoques en la educación y formación de nuestros jóvenes.
Además de la programación y la seguridad cibernética, existen otras áreas de formación que son de alto valor hoy en día para nuestros jóvenes. Algunas de ellas son:
- Marketing digital: En la era digital, el marketing es una herramienta fundamental para cualquier negocio. Por lo tanto, una formación en marketing digital puede ser muy valiosa para los jóvenes que deseen emprender o trabajar en el área de publicidad.
- Idiomas: En un mundo cada vez más globalizado, una formación en idiomas puede ser muy valiosa. El conocimiento de idiomas extranjeros puede abrir oportunidades laborales en empresas internacionales, organizaciones no gubernamentales y otros campos relacionados con la comunicación intercultural.
- Análisis de datos: La capacidad de analizar grandes cantidades de datos se ha convertido en una habilidad muy solicitada en muchos campos, desde la tecnología hasta la investigación de mercado. Una formación en análisis de datos puede abrir muchas puertas en el mundo laboral.
- Diseño gráfico y multimedia: El diseño gráfico y multimedia es una habilidad muy demandada en la industria creativa. Con una formación en diseño gráfico, los jóvenes pueden trabajar en la creación de contenido para medios digitales y tradicionales.
- Ciencias de la salud: El sector de la salud siempre será una industria importante y en constante crecimiento. Una formación en ciencias de la salud puede llevar a trabajos en hospitales, clínicas, laboratorios y otras instituciones médicas.
Por las demandas del mundo actual, es necesario fomentar la diversificación e inserción laboral, en especial el autoempleo, el networking y el freelancing en un abanico de oportunidades. Muchos jóvenes tienen ideas innovadoras y proyectos emprendedores que pueden ser apoyados para convertirse en negocios exitosos. Para esto, se pueden ofrecer capacitaciones y recursos para ayudar a los jóvenes a desarrollar sus ideas y convertirlas en realidad. Los jóvenes, en especial cuando se acercan a la edad laboral, necesitan sentir que han sido capacitados para las nuevas oportunidades ofrece el mundo.

¿Qué pasa con las habilidades sociales y blandas?
Conversando con un amigo, preocupado por el enfoque se le da a estos temas, me refirió y cito: «la importancia de las habilidades blandas, porque son la clave para que los jóvenes puedan gestionar el mundo que les tocó vivir. Por lo mismo, en este punto si creo deberíamos apostar a apreciar la formación en las mismas. Hace mucha falta enfocar a los muchachos en la autogestion, organización, autocontrol, toma de decisiones, y otras habilidades blandas que son necesarias para no perdernos en un mundo que se alimenta de nuestra atención.»
Por lo anterior es importante a considerar y no echar a un lado, porque son parte integral de la formacion humana y creadores de habilidades blandas muy valiosas, e incluso como medios de sustento si su talento descolla, es el arte y la cultura como herramientas para el desarrollo y la inclusión social. La promoción de actividades culturales y artísticas puede ayudar a los jóvenes a desarrollar su creatividad, autoestima y sentido de pertenencia, y también puede ser una fuente de empleo y emprendimiento. El deporte, perenne herramienta útil, también sigue siendo una herramienta valiosa para fomentar la disciplina, el trabajo en equipo y la salud física y mental de los jóvenes.
En la actualidad no tenemos muy claro lo que vamos a necesitar mañana, en ese sentido es inminente equipar a los jóvenes con las herramientas para que puedan asumir los retos y adquirir las habilidades según se vayan presentando.
Esto se adquiere trabajando:
programación, matemáticas, pensamiento crítico, metodología, lenguaje, creatividad, disposición al cambio, comunicación efectiva, etc.

En cuanto al impacto de la ocupación temprana juvenil y la seguridad ciudadana y la prevención de la violencia, es necesario abordar los factores que generan la delincuencia y la violencia en las comunidades. Esto incluye la falta de oportunidades laborales, la falta de acceso a la educación y la exclusión social. Por eso es importante trabajar en la creación de oportunidades y en la promoción de una cultura de paz y tolerancia.
Una clave está en reducir los «Ninis»
Es importante tener en cuenta las estadísticas sobre la situación de los jóvenes en la República Dominicana. Según el Observatorio de Políticas Sociales y Desarrollo (OPSD), en 2022 había alrededor de 1,119,000 jóvenes entre 15 y 24 años que no estaban estudiando ni trabajando, lo que representa el 32% de la población juvenil.
Esta situación es preocupante, ya que los jóvenes que no estudian ni trabajan tienen mayores probabilidades de caer en la pobreza y la exclusión social. Por eso, es fundamental que las políticas públicas estén orientadas a reducir esta tasa y brindar oportunidades a estos jóvenes.

Una forma de hacerlo es a través de cambios en el modelo educativo. Es necesario que la educación básica y media sea más pertinente y relevante para el mundo laboral actual. Esto incluye la incorporación de materias relacionadas con las nuevas tecnologías y las habilidades blandas, como el liderazgo y el trabajo en equipo.
Además, es importante fomentar la formación laboral técnico profesional para que los jóvenes puedan acceder a empleos de calidad y desarrollar habilidades y destrezas específicas. Esto puede lograrse mediante la creación de programas de formación técnica y profesional en áreas de alta demanda laboral, como la tecnología, la industria y el turismo.
Por otro lado, es necesario mejorar las políticas de empleo y promover el emprendimiento juvenil. Esto puede lograrse a través de la creación de incentivos para las empresas que contraten jóvenes, la promoción de programas de incubación y aceleración de negocios, y el apoyo a la creación de redes de emprendedores juveniles.
Conclusión
El rescate y desarrollo de la juventud dominicana es un desafío que requiere de un enfoque integral y actualizado. Es necesario abordar las causas subyacentes de la desigualdad y la falta de oportunidades, a través de políticas públicas que fomenten la educación, la formación laboral y el emprendimiento. Esto incluye una renovación del modelo educativo básico y medio, así como el fortalecimiento de la educación técnico-profesional y el acceso a nuevas áreas de formación de alto valor. Además, es importante valorar y fomentar el deporte, el arte, la cultura y la civilidad como herramientas para el desarrollo integral de los jóvenes. Solo a través de una combinación de enfoques y estrategias innovadoras y efectivas, podemos asegurar un futuro próspero y equitativo para la juventud dominicana y su contribución al desarrollo del país.

