En República Dominicana, los barrios populares suelen nacer de la urbanización de lotes accesibles donde los mismos residentes levantan sus casas poco a poco. Con el tiempo, estos barrios experimentan la intervención del Estado, que puede incluir la pavimentación de calles, el sistema hidrosanitario y de abastecimiento de agua, la construcción de escuelas y centros de salud, y en algunos casos, hasta viviendas. Sin embargo, sin una planificación urbana adecuada que garantice la disponibilidad continua de viviendas económicas, pronto surgen asentamientos informales o invasiones de terrenos desocupados debido a la alta demanda de vivienda.

Esta es una problemática cotidiana que se ha extendido en el tiempo en las grandes urbes y centros urbanos en todo el país. Para entender mejor, hay un libro que recomiendo leer qué es «Planear el barrio: Urbanismo participativo para construir el derecho a la ciudad», elaborado por varios investigadores, me resultó una herramienta valiosa para mejorar los barrios existentes y desarrollar estrategias de renovación y modernización de los barrios tradicionales.

Contexto dominicano: Escollo del centralismo

La República Dominicana cuenta con una población de aproximadamente 11 millones de habitantes en un territorio de 48,442 km². El país está organizado en tres macro-regiones, diez regiones únicas, 31 provincias, un Distrito Nacional, 158 municipios y más de 230 distritos municipales. Políticamente, es una república unitaria con una marcada tendencia al centralismo en su cultura política. El presidencialismo tradicional fomenta liderazgos políticos paternalistas en los territorios, reforzando así los vínculos con la autoridad central a expensas de administraciones locales más débiles. Estos factores contribuyen a explicar la profunda dependencia política, administrativa y financiera de los gobiernos locales respecto a las administraciones nacionales.


Según la Ley Municipal, los municipios son responsables de proveer ciertos servicios, tales como la organización del tráfico y la circulación vehicular; la gestión del espacio público; estaciones de bomberos; manejo del suelo; planificación urbana; áreas verdes y jardines; mantenimiento de espacios públicos; protección del medio ambiente; construcción de infraestructuras públicas y equipamientos urbanos; pavimentación de vías urbanas; construcción y mantenimiento de aceras; preservación del patrimonio histórico y cultural del municipio; construcción y gestión de mataderos y mercados; construcción y gestión de cementerios y servicios funerarios; iluminación pública; limpieza de vías públicas locales; adornos públicos; recolección, tratamiento y disposición de residuos sólidos; regulación del transporte público urbano; y promoción del desarrollo local.

No obstante, los gobiernos locales en la República Dominicana son actores débiles en el panorama institucional del país y enfrentan tres déficits principales: autonomía, transparencia y capacidades. El problema central del municipio es la incapacidad de los gobiernos locales para transformar su entorno y convertirse en agentes activos de desarrollo territorial. Por lo tanto, los gobiernos locales no pueden emprender proyectos de transformación urbana que puedan afectar las estructuras y dinámicas sociales y económicas en las ciudades.

Dentro de este esquema de gobernanza centralizada, su limitada autonomía se confirma por el hecho de que, tradicionalmente, impuestos locales como el impuesto a la propiedad inmobiliaria son recaudados por la DGII, así como por la incapacidad de los municipios de obtener recursos financieros, tanto internos como externos, sin el permiso del gobierno central. En términos de transparencia, las alegaciones de corrupción son frecuentes en las administraciones locales, así como el mal uso de los fondos. En cuanto a las capacidades, hay una falta de capacidades blandas en términos de habilidades técnicas, gestión, planificación y profesionalización del talento humano; y en cuanto a capacidades duras, carecen de todo tipo de recursos necesarios.Contexto dominicano para la transformación 

El Barrio en la Ciudad

La ubicación del barrio dentro de la ciudad influye enormemente en las oportunidades de sus habitantes. Vivir en el centro de Santo Domingo, por ejemplo, puede significar estar más cerca de empleos y servicios, pero también puede implicar vivir en condiciones precarias debido al alto costo del suelo. Por otro lado, vivir en la periferia, como en sectores de la Circunscripción tres de Santo Domingo Este o en municipios como Haina, ofrece terrenos más asequibles pero a menudo conlleva dificultades para acceder a servicios básicos, obligando a los residentes a gastar más en transporte y tiempo de viaje.

Tipos de Barrios en República Dominicana

Barrios Centralizados de Alta Densidad

Estos barrios están cerca del centro urbano y debido al alto costo del suelo, se caracterizan por edificios de varios pisos que alojan a muchas familias en poco espacio. Ejemplos de estos barrios en el Distrito Nacional incluyen sectores como Naco, Piantini y Gazcue. Aunque están bien ubicados, estos barrios a menudo presentan grandes diferencias en la calidad de vida entre sus distintas áreas y el resto de la ciudad, reflejando una fuerte segregación y fragmentación.

Barrios Suburbanos de Densidad Media

Estos barrios se encuentran en la primera corona metropolitana y tienen densidades medias. Están razonablemente bien equipados con servicios sociales, transporte público y calles pavimentadas. Ejemplos incluyen sectores como Alma Rosa, Ensanche La Fe, Los Alcarrizos y Villa Mella. Aunque el costo del suelo es menor que en el centro, todavía existen diferencias significativas entre las distintas áreas del barrio y su entorno.

Barrios Suburbanos de Densidad Media-Baja

Ubicados en la segunda corona metropolitana, estos barrios, como algunos sectores de Haina o Boca Chica, ya comienzan a mostrar déficits en servicios básicos y problemas de conectividad con el resto de la ciudad. Aunque la segregación se refleja en la distancia de viaje, no hay grandes diferencias socio-territoriales dentro del barrio.

Barrios Periurbanos de Baja Densidad

Estos barrios se encuentran en la extrema periferia, entre el campo y la ciudad, como sectores en las afueras de Santo Domingo Norte y Santo Domingo Este. Los residentes pasan la mayor parte del día viajando a la ciudad para trabajar, y el barrio es utilizado principalmente para dormir, sin actividades económicas significativas locales. La falta de servicios básicos y la distancia agravan las condiciones de vida y limitan las oportunidades de progreso de sus habitantes.

Barrios Marginados

Barrios Marginados dentro de Áreas de Mayor Densidad

Estos son barrios que se encuentran dentro de zonas urbanas más desarrolladas, pero que viven en condiciones de pobreza y marginación. Ejemplos claros son La Yuca en Ensanche Naco o Los Praditos en Los Prados. Aunque están rodeados de barrios con mejores servicios e infraestructura, estos sub-barrios carecen de servicios básicos adecuados y presentan problemas de hacinamiento, inseguridad y falta de oportunidades.

Barrios Marginados en Periferia de Ríos y Cañadas

Estos barrios están ubicados en áreas de alta vulnerabilidad, como las orillas de ríos y cañadas. Ejemplos incluyen La Ciénaga y Los Guandules en Santo Domingo. Estos barrios no solo enfrentan condiciones de vida difíciles, sino que también están expuestos a riesgos de desastres naturales, como inundaciones y deslizamientos de tierra, lo que agrava la precariedad de sus viviendas y la calidad de vida de sus habitantes.

Soluciones para un Desarrollo Urbano Sostenible

Para enfrentar los desafíos que presentan nuestros barrios, es esencial implementar estrategias de regeneración urbana, densificación efectiva, desarrollo orientado al transporte y medidas para evitar el crecimiento descontrolado (sprawl).

Regeneración Urbana

La regeneración urbana implica la renovación de áreas degradadas mediante la mejora de infraestructuras, servicios y espacios públicos. En barrios como Capotillo o Guachupita, se pueden implementar proyectos de regeneración que incluyan la rehabilitación de viviendas, la creación de parques y áreas recreativas, y la mejora de las redes de transporte y servicios básicos.

Densificación Efectiva en Nodos Centrales

La densificación en nodos centrales se refiere a aumentar la cantidad de viviendas y servicios en áreas estratégicas bien conectadas. Esto puede aplicarse en zonas como Ensanche Naco, Piantini, Ensanche Ozama, Alma Rosa, promoviendo la construcción de edificios de uso mixto que combinen residencias, oficinas y comercios, mejorando así el acceso a servicios y reduciendo la necesidad de desplazamientos largos.

Desarrollo Orientado al Transporte

El desarrollo orientado al transporte (DOT) busca crear comunidades compactas y transitables alrededor de estaciones de transporte público. Ejemplos de esto pueden verse en proyectos como el Metro de Santo Domingo, donde el desarrollo de viviendas y comercios cerca de las estaciones facilita el acceso al transporte masivo, disminuye la congestión y promueve un estilo de vida más sostenible. Aplicar el DOT en áreas como Santo Domingo Este y Santiago puede transformar estas zonas en centros urbanos vibrantes y bien conectados.

Evitar el Sprawl Urbano

Para evitar el crecimiento descontrolado, es crucial planificar el uso del suelo de manera eficiente, promoviendo la construcción vertical y la reutilización de espacios vacíos dentro de la ciudad. Incentivar la creación de zonas residenciales y comerciales en áreas ya urbanizadas, como el polígono central de Santo Domingo, puede reducir la expansión hacia las periferias y preservar las áreas rurales y naturales.

Planificación Urbana Participativa

Otro libro interesante es la «Nueva Agenda Urbana» qué señala la importancia de fomentar expansiones urbanas y construcciones de relleno planificadas, priorizando la renovación y mejora de barrios marginales y asentamientos informales. Esto incluye la construcción de edificios y espacios públicos de calidad, y la promoción de enfoques integrados y participativos que involucren a todos los habitantes, evitando la segregación y la gentrificación.

En conclusión, la planificación urbana participativa es esencial para mejorar la calidad de vida en nuestros barrios. Involucrar a la comunidad en la toma de decisiones asegura que el desarrollo urbano responda a sus necesidades y aspiraciones, promoviendo un crecimiento inclusivo y sostenible en República Dominicana. Implementar estrategias de regeneración urbana, densificación en nodos centrales, desarrollo orientado al transporte y medidas para evitar el crecimiento urbano desordenado, nos permitirá construir ciudades más equitativas y habitables para todos.