A pesar de los avances logrados por el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) en la regulación del transporte público, estableciendo paradas bien definidas para los autobuses de la OMSA y los corredores privados de reciente creación, la realidad es que este progreso no se ha extendido a la mayoría de los operadores de rutas tradicionales. Estos transportistas, que van desde buses hasta los populares «carros de concho», siguen operando sin ningún control de paradas, realizando trasbordos de pasajeros de forma irrestricta y en cualquier punto de sus recorridos. Esta falta de regulación ha generado un caos en el tráfico de las ciudades, con vehículos que paran de manera improvisada, bloqueando carriles, afectando el flujo vehicular y poniendo en riesgo tanto a conductores como a peatones. Es urgente que se implemente una política que establezca paradas obligatorias para todos los operadores, y que se trabaje de forma coordinada con las autoridades para garantizar su cumplimiento.

El problema principal es que estos vehículos recogen y dejan pasajeros en cualquier punto de su recorrido, sin ningún tipo de restricción. Estas maniobras repentinas generan embotellamientos, retrasos y hasta accidentes, perjudicando tanto a los usuarios como al resto de los conductores. En un contexto urbano donde el tráfico ya es un reto, este comportamiento solo agrava la situación.
La Solución: Un Plan Integral de Paradas Reguladas
Es evidente que se necesita una política coherente y uniforme que regule el abordaje y desabordaje de pasajeros en todas las rutas del transporte público, sin excepción. El Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) debe liderar esta iniciativa, estableciendo una política que obligue a todos los operadores de transporte a realizar paradas únicamente en puntos designados y bien distribuidos a lo largo de sus recorridos. Esto no solo reduciría el caos en las calles, sino que también mejoraría la seguridad y eficiencia del sistema de transporte público.
Un Estudio Mancomunado para Definir las Paradas
La elaboración de estas paradas no puede ser unilateral. Se requiere un trabajo conjunto entre el INTRANT y los transportistas para definir los puntos estratégicos donde se deben establecer las paradas, basándose en estudios de demanda, flujos de movilidad y el espaciamiento adecuado. Esto aseguraría que las paradas se ubiquen en zonas de fácil acceso para los pasajeros y en puntos que no comprometan el tránsito vehicular.


Coordinación Institucional para el Cumplimiento
Para que esta política funcione, es crucial contar con el apoyo de otras instituciones. La Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT) tendría la responsabilidad de hacer cumplir estas normativas en las calles, garantizando que los operadores de transporte solo recojan y dejen pasajeros en las paradas establecidas.
Además, el Ministerio de Interior y Policía debe asumir un rol activo en la seguridad de las paradas. Muchos pasajeros hoy en día esperan en lugares aislados, lo que los deja expuestos a robos y agresiones. Al contar con paradas seguras, iluminadas y monitoreadas con cámaras, se reducirían los riesgos. Aún más, la presencia de agentes de seguridad en estas paradas sería un factor disuasivo contra la delincuencia, fomentando la confianza de los usuarios en el sistema.
Infraestructura Adecuada para un Transporte Digno
Las paradas no solo deben ser un lugar para abordar o bajar de un vehículo; también deben ofrecer condiciones adecuadas para los pasajeros. La coordinación entre el INTRANT, los ayuntamientos, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), y la Liga Municipal es clave para la construcción de paradas equipadas con techos, asientos y mobiliario urbano, iluminadas y con cámaras de seguridad. Estas medidas no solo mejoran la experiencia del usuario, sino que también fomentan el uso del transporte público como una opción más segura y confiable.

Carriles Dedicados: Un Paso hacia la Movilidad Eficiente
Por último, para maximizar la eficiencia del transporte público, es imprescindible la implementación de carriles exclusivos para autobuses y otros medios de transporte institucional y escolar. Esto no solo reduciría el tiempo de espera de los pasajeros, sino que también agilizaría el tráfico en general, evitando el caos que produce el trasbordo de pasajeros en cualquier lugar.
El Futuro del Transporte Público
Una política integral que regule el trasbordo en paradas establecidas, con apoyo institucional y mejoras en la infraestructura, no solo pondría orden en el caos actual del transporte público, sino que también ofrecería un servicio más seguro y eficiente. En un país donde el tráfico se ha convertido en un problema cotidiano, una solución de este tipo podría ser el paso necesario hacia una movilidad más sostenible y digna para todos los dominicanos.
Es momento de que enfrentemos el caos en nuestro sistema de transporte público con medidas más audaces y efectivas. Las nuevas autoridades ya han demostrado un compromiso firme con soluciones innovadoras, y su apego irrestricto al cumplimiento de la Ley 63-17 es un paso fundamental en este proceso. El desafío ahora es vencer los paradigmas que han favorecido la dependencia del vehículo privado y el arraigado desorden que caracteriza a gran parte del transporte público. Con una política clara que regule el trasbordo de pasajeros y fomente el uso de paradas establecidas para todos los operadores de rutas, podemos avanzar hacia una movilidad más ordenada y eficiente. Este es el momento de respaldar las acciones que transformen nuestras calles, haciendo del transporte público una alternativa segura, puntual y moderna, y eliminando el comportamiento desaprensivo que tanto afecta a nuestras ciudades.
