El Gobierno reporta RD$9,545 millones ejecutados en el conjunto de intervenciones. El balance permite examinar tanto las obras entregadas como las condiciones que faltan para convertir la inversión en viajes más seguros y confiables.
Santo Domingo.— El presidente Luis Abinader presentó el miércoles 21 de octubre un balance de obras financiadas con recursos de la renegociación del contrato de Aerodom: RD$31,109 millones en contrataciones y RD$9,545 millones en ejecución reportada, según la información difundida por Presidencia. El paquete incluye soluciones viales y drenaje en el Gran Santo Domingo.

La noticia tiene una dimensión que va más allá del monto: se trata de intervenciones en puntos por donde pasan trabajadores, estudiantes, transporte de pasajeros y vehículos de carga. Para esas personas, el resultado se sentirá en la regularidad del viaje, la posibilidad de cruzar una avenida y la continuidad del servicio cuando llueve.
Qué obras aparecen en el balance
La relación de obras en ejecución y proyectos contratados incluye la intervención de la avenida República de Colombia, con pasos a desnivel, una trinchera, un puente sobre un arroyo, un túnel en el eje comprendido entre Los Próceres y la Jacobo Majluta, y un parque de aproximadamente 24,000 metros cuadrados, con una inversión estimada de RD$11,400 millones. También contempla el puente basculante sobre el río Ozama, que conectará el Distrito Nacional con Santo Domingo Este; la galería de drenaje de la avenida Luperón; la ampliación de la calle Las Damas; el paso a desnivel de la avenida Charles de Gaulle; y el remozamiento de calles de Boca Chica, sujeto a trámites de coordinación. Por separado, la lista atribuye a Aerodom la ampliación del Aeropuerto Internacional de Las Américas y la construcción de una nueva pista de aterrizaje.
La terminación de República de Colombia se proyecta para diciembre de 2027. Los plazos anunciados deben seguirse por proyecto y fecha de inicio; un período de 24 meses, por sí solo, no permite fijar el día de entrega de una obra.

La cobertura de Noticias SIN sobre la presentación recoge además trabajos en la intersección Charles de Gaulle–La Victoria y la coordinación de intervenciones de asfaltado con obras sanitarias. Esa coordinación importa: programar pavimento, tuberías y reposición de calles como una sola secuencia ayuda a evitar nuevas excavaciones sobre vías recién intervenidas.
Contratar, ejecutar y entregar son etapas diferentes
La relación de obras en ejecución y proyectos contratados incluye la intervención de la avenida República de Colombia, con pasos a desnivel, una trinchera, un puente sobre un arroyo, un túnel en el eje comprendido entre Los Próceres y la Jacobo Majluta, y un parque de aproximadamente 24,000 metros cuadrados, con una inversión estimada de RD$11,400 millones. También contempla el puente basculante sobre el río Ozama, que conectará el Distrito Nacional con Santo Domingo Este; la galería de drenaje de la avenida Luperón; la ampliación de la calle Las Damas; el paso a desnivel de la avenida Charles de Gaulle; y el remozamiento de calles de Boca Chica, sujeto a trámites de coordinación. Por separado, la lista atribuye a Aerodom la ampliación del Aeropuerto Internacional de Las Américas y la construcción de una nueva pista de aterrizaje.


Un contrato compromete una prestación; un pago puede corresponder a un anticipo o a trabajos certificados; el avance físico describe cantidades de obra realizadas. La entrega, a su vez, requiere comprobar que la infraestructura puede cumplir su función. Para evaluar el desempeño hace falta saber qué incluye cada cifra y a qué fecha corresponde.
Por eso, la información más útil para el ciudadano sería una ficha por intervención con presupuesto inicial y vigente, pagos, avance físico certificado, modificaciones de alcance y fechas de entrega. También conviene distinguir una habilitación parcial de la conclusión contractual. Una vía abierta al tránsito puede tener actividades pendientes.
En la exposición, la veeduría planteó complementar el seguimiento con auditorías técnicas y financieras, de acuerdo con Presidencia. Desde Movilidad Urbana RD proponemos que sus resultados y las respuestas a las observaciones sean públicos y fáciles de consultar.
De dónde provienen los recursos
El origen del financiamiento se remonta a la renegociación anunciada en 2023. El Ministerio de la Presidencia explicó entonces un pago inicial de US$775 millones al Estado y su utilización prevista en obras viales. Aquel anuncio incluía asfaltado, soluciones en el oeste metropolitano, República de Colombia y un puente para sustituir al flotante del Ozama.
El ingreso aeroportuario original y las contrataciones ahora presentadas describen momentos y conceptos distintos. Para conciliar ambos se necesita una relación completa de ingresos, asignaciones y compromisos, con sus monedas y fechas. Comparar directamente dólares de un anuncio con pesos de otro puede producir conclusiones equivocadas.

El drenaje también es infraestructura de movilidad
Los pasos a desnivel suelen concentrar la atención pública, pero el drenaje merece el mismo seguimiento. Una conexión vial necesita un sistema capaz de recoger, conducir y descargar el agua en condiciones de diseño, acompañado de mantenimiento y de una gestión adecuada de los puntos bajos.
Nuestra propuesta es evaluar las galerías de la Luperón junto con sus áreas de aporte, conexiones, descargas y accesos de mantenimiento. La recepción de una obra debe verificar su funcionamiento como sistema. Después corresponde publicar un programa de inspección y limpieza, con responsables y recursos.

También proponemos informar con anticipación los cambios de circulación durante la construcción: rutas de autobuses, accesos a viviendas y comercios, cruces provisionales y desvíos para emergencias. El manejo del tránsito forma parte de la calidad de ejecución y afecta todos los días a quienes viven cerca de los trabajos.
Que la inversión mejore el viaje completo
La oportunidad consiste en aprovechar cada intervención para mejorar la red. Desde nuestro enfoque técnico, las soluciones en las avenidas deben revisarse junto con las paradas, los recorridos del transporte colectivo y los cruces peatonales. Un retorno más cómodo para conducir debería convivir con una conexión segura para quien llega caminando a tomar una guagua.
Proponemos medir tiempos de viaje por modo y franja horaria, regularidad de los autobuses, accesibilidad a las paradas y seguridad de los cruces. Esa evaluación permitiría saber a quién beneficia cada proyecto y dónde hacen falta ajustes. La velocidad de los carros ofrece una parte de la respuesta; el desempeño del corredor requiere observar a todos sus usuarios.
Para las obras próximas al Jardín Botánico y los cauces, recomendamos que el seguimiento incluya drenaje, continuidad peatonal y condiciones del espacio público. En el puente basculante, la evaluación deberá abarcar también accesos, operación de apertura y cierre, mantenimiento y continuidad de la conexión cuando la estructura se abra.

El balance presentado ofrece un punto de partida para esa rendición de cuentas. La próxima comprobación debe hacerse tanto en los expedientes como en la calle: obras que funcionen, transporte que cumpla sus tiempos y personas que puedan llegar y cruzar con seguridad.
Fuentes y verificación
Noticia desarrollada con base en el balance de Presidencia del 21 de octubre de 2026, el antecedente del Ministerio de la Presidencia de diciembre de 2023 y las coberturas de Diario Libre y Noticias SIN. El porcentaje de 30.7% es un cálculo propio; las recomendaciones de evaluación y operación corresponden al análisis de Movilidad Urbana RD. Se omite una cifra de ejecución del drenaje de la Luperón que aparece inconsistente en la nota oficial. No se utilizan anuncios de plazos como certificaciones de cumplimiento.




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