Desde la introducción de los  Autobuses de tránsito rápido o BRTs en los años 70, las ciudades de América Latina han sido líderes en su implementación. Sin embargo, los sistemas de trenes ligeros LRT (Tranvía,  Monorriel y Metro) son superiores al BRT, al ofrecer una solución sostenible para la congestión, los desafíos ambientales y de desarrollo urbano que enfrentan las ciudades de América Latina en la actualidad:

Pueden transportar desde 15,000 Tranvía hasta 35,000 Metro pasajeros PHPD (Pasajeros Hora Punta de Diseño), en comparación con el estándar de 2,000 a 8,000 pasajeros phpd de los sistemas BRTs.

Representan ventajas de costo de hasta aproximadamente 40% por asiento por hora, impulsadas por requisitos más bajos de operación y energía.

Operan con propulsión eléctrica, a diferencia del BRT que por lo general, opera con propulsión diésel.

Existe menor fricción entre las ruedas de acero y las vías de acero, en comparación con los neumáticos de caucho y la superficie de las calles, habiendo una menor necesidad de reemplazo de las ruedas de los trenes ligeros.

Operan en superficies lisas, por lo que son más cómodos y silenciosos.

Los motores de tracción en los sistemas de trenes ligeros son controlados electrónicamente permitiendo una suave aceleración y desaceleración.

Las líneas de ferrocarril son permanentes e incentivan inversiones a largo plazo en desarrollos residenciales y comerciales.

Un número cada vez mayor de las autoridades de transporte están optando por modernizar su infraestructura de tren ligero existente o construir nuevos sistemas completos desde cero.

En el Gran Santo Domingo, tenemos restricción por el tejido urbano, donde la dificultad para implementar nuevos anchos de via nos obliga a construir monorriel (elevado sobre vía) o metro (subterráneo). Pero donde si se permite, es más viable construir un tranvia sobre los BRTs, ambos requieren de nuevos anchos de via y andenes, pero el tranvia solo requiere un carril por sentido, mientras los BRTs para ser eficientes requieren dos carriles por sentido. Ambos tienen costos similares de infraestructuras, equipos y operación.

Este análisis resumido sólo es parte de decenas de valores de análisis costo/beneficios, de control de riesgos, de inversión inicial y operativa, de tasa de retorno, de impacto en movilidad por demanda y de desarrollo urbano. Todos nos invitan a revisar el Plan de Movilidad Urbana Sostenible que sirve como pauta para la construcción de infraestructuras e implementación de sistemas de transporte masivo, que obvia estos parámetros y no recomienda la solución más idóneo sino la de menor costo inicial.