El Observatorio Internacional por la Seguridad Vial estableció estas medidas para reducir la siniestralidad vial en los países de Latinoamerica y el Caribe. Algunas de ellas ya las hemos implementado, otras aún siguen presentando bajo cumplimiento.

Crear un organismo líder nacional fuerte para la seguridad vial
Cuando existan organismos nacionales que se encarguen de coordinar los esfuerzos de seguridad vial, se debe evaluar el alcance de su mandato y su función coordinadora a nivel nacional, regional y local. Los recursos técnicos y financieros disponibles para ellos deberían estar alineados con su mandato. Los países que no cuenten con un organismo líder a nivel nacional para la seguridad vial deberían considerar crear uno.
En República Dominicana tenemos el Intrant y su brazo Digesett, como órgano rector. Su alcance nacional es bajo, siendo su fuerte de acción las zonas metropolitanas.
Establecer un observatorio de seguridad vial y mejorar los sistemas de datos de seguridad vial para obtener mejores resultados
La toma de decisiones basada en la evidencia en todos los países necesita mejores datos sobre las colisiones viales y las víctimas (incluidas las lesiones graves), así como sobre los factores de riesgo y exposición. Se necesitan definiciones y metodologías comunes para recopilar datos a fin de facilitar las comparaciones internacionales e interregionales. Un observatorio de seguridad vial a cargo de monitorear el desempeño y reportar resultados regularmente es un complemento útil para un organismo de seguridad vial.
En nuestro país existe el observatorio, pero solo se nutre de las informaciones levantadas por testigos y no necesariamente mediante peritaje de cada accidente. Su alcance es limitado, por lo que debe ampliarlo a través de campañas informativas en las plataformas digitales, con segmentación eficiente, para que el mensaje llegue a cada grupo de interés.

Desarrollar una estrategia nacional de seguridad vial con objetivos ambiciosos
Una estrategia exhaustiva de seguridad vial, que incluya objetivos ambiciosos pero alcanzables, ayudará a establecer el rumbo de las políticas hacia menos víctimas fatales en las carreteras y menos lesiones graves. Una estrategia nacional de seguridad vial debería complementarse con planes de acción a corto plazo y objetivos intermedios para los indicadores clave de desempeño en materia de seguridad. La estrategia debe construir y mantener capacidades, y generar inversión en sistemas de datos de seguridad vial e investigación.
Aún en nuestro país existe una insuficiente campaña de seguridad vial, muchas veces intermitente y de poco alcance.

Dar preferencia a los mejoramientos de seguridad para los motociclistas
Optimizar la seguridad para el creciente número de motociclistas en América Latina debería ser una prioridad. Proporcionar transporte público más seguro y a precio asequible limitará la necesidad de que los ciudadanos utilicen un modo de transporte de alto riesgo, como las motocicletas. Los planes y proyectos nacionales de seguridad vial deberían abordar específicamente la concesión de licencias y la capacitación, así como el uso del casco, estableciendo un objetivo del 100% de uso de este.
En estos últimos años se ha ido mejorando mucho en este tipo de acciones. A pesar de las mismas, un historial de inconductas de este tipo de conductores, pone ante esta acción una gran montaña por sortear.

Priorizar las necesidades de seguridad de los peatones
Las infraestructuras para caminar y la gestión de la velocidad del automóvil son particularmente recomendadas para mejorar la seguridad de los peatones. Dichas intervenciones deberían ser elementos estándar para seguir desarrollando la red vial especialmente en las zonas urbanas, así como para garantizar el acceso a los servicios de transporte público.
República Dominicana se ha caracterizado por permitir la invasión de los espacios públicos en especial aceras, la falta de accesibilidad para discapacitados en casi todas las aceras, nos hace sacar una baja calificación en este cumplimiento. Además de que la ciudadana respeta muy poco el debido cruce de una vía, obviando incluso el uso de los pasos elevados para peatones, prefiriendo arriesgarse a cruzar por amplios tramos donde circulan vehículos a alta velocidad.

Abordar el exceso de velocidad, conducir en estado de ebriedad y no llevar puesto el cinturón de seguridad
Implementar una fuerte política de gestión de la velocidad y hacer frente seriamente al problema de la conducción bajo los efectos del alcohol, aún subestimado en la mayoría de los países latinoamericanos, contribuirá en gran medida a reducir los riesgos vinculados al tránsito. La aplicación eficaz es una piedra angular para lograr un mejor cumplimiento de las normas de tránsito. Del mismo modo, las acciones para elevar las tasas de uso del cinturón de seguridad eliminarán una de las principales causas de lesiones por accidentes y fallecimientos. Se recomienda un objetivo del 95% de uso del cinturón de seguridad tanto para asientos delanteros como traseros dentro de los próximos cinco años.
Esta es quizás nuestra mayor debilidad. A pesar de las legislaciones existentes para controlar y disminuir el uso de alcohol mientras se conduce, las cifras de fatalidad siguen siendo constantes. Por lo.que se recomienda adoptar medidas más fuertes, e incluso implementar sistema de puntos para las licencias de conducir, con el cual podamos sancionar con quitar el privilegio a aquellos infractores recurrentes.

Hacer frente a las debilidades en la gestión de la atención posterior a una colisión vial
Garantizar una intervención efectiva inmediatamente después de un accidente es crítico para salvar vidas y reducir la gravedad de las lesiones. Para identificar cualquier debilidad importante en la gestión actual de la atención posterior al accidente, deben llevarse a cabo estudios como base para desarrollar mejores planes de intervención.
República Dominicana cuenta con varios hospitales traumatológicos, en especial en algunas de las provincias con mayor número de accidentalidad vial. Otras aún no cuentan con uno, por lo que deben trasladarse kilómetros para poder recibir atenciones especializadas. Los centros de atención primaria sirven para estabilizar algunos casos. Siendo aún insuficientes para el alto número de accidentes que suceden en nuestras carreteras.

Invertir en infraestructura vial segura y adoptar las regulaciones de la ONU sobre seguridad de vehículos
Se dispone para este estudio de poca información comparable sobre el nivel de seguridad del parque vehicular y la red de infraestructura vial. Sin embargo, vehículos seguros y carreteras seguras son elementos centrales de una buena estrategia de seguridad vial. Se deberían recopilar datos e información de manera más sistemática sobre la flota de vehículos, y sobre las condiciones y el desempeño de la infraestructura vial para permitir una inversión adecuada en vías más seguras con límites de velocidad seguros. Todos los países deberían dar prioridad significativa a la adopción de las siete normas clave de seguridad vehicular de las Naciones Unidas.
Esgrimiendo como excusa la de la pobreza y situación económica general, aun no se implementa una regulación fuerte para sacar de circulación vehículos que no cuenten con el mínimo rigor de seguridad para los pasajeros. Vehículos con condiciones de estabilidad precaria, gomas con superficies deterioradas, falta de bolsas de aire y de cinturones para todos los pasajeros, ausencia de extintores y capacitación para usarlos para los pocos que los tienen, se suman como un gran escollo para lograr acercarnos a cumplir esta recomendación.

