El transporte colectivo o público es un servicio fundamental para las ciudades, ya que permite a las personas desplazarse de manera eficiente y económica de un lugar a otro. Sin embargo, para que este servicio funcione correctamente, es necesario contar con normativas y políticas claras que permitan organizar de manera eficiente la circulación de los vehículos y el abordaje y desmonte de los pasajeros. En nuestras ciudades vemos como este servicio se ha caracterizado por el desorden, la arbitrariedad, la inseguridad e incluso la imposición ante las autoridades de sectores dominan el transporte público en nuestro país.

La Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, establece una serie de pautas y regulaciones para la organización del transporte colectivo en la República Dominicana.
Entre las pautas incluidas en la ley, se destacan las siguientes:
• Se establece la obligatoriedad de contar con un permiso para prestar servicios de transporte público y se establecen los requisitos y procedimientos para su obtención.
• Se establecen las obligaciones y responsabilidades de los conductores y operadores de vehículos de transporte público, así como los derechos y obligaciones de los usuarios del servicio.
• Se establecen las normas y requisitos para la adquisición y renovación del permiso de circulación de vehículos de transporte público, así como las condiciones técnicas y de seguridad que deben cumplir los vehículos.
• Se establecen las medidas y requisitos para la seguridad vial y la prevención de accidentes en el transporte público, incluyendo la obligatoriedad de contar con un seguro de responsabilidad civil.
Las autoridades responsables de organizar el transporte colectivo en la República Dominicana, según la Ley 63-17 establece es el Instituto Nacional de Transito y Transporte Terrestre (INTRANT) es la entidad encargada de regular, controlar, supervisar y fiscalizar el tránsito y el transporte terrestre en la República Dominicana, con el fin de garantizar la seguridad vial y la movilidad eficiente y sostenible de las personas y los bienes, en coordinación con los Ayuntamientos.
Definición de paradas y política de abordaje y desmonte de pasajeros
Las paradas de transporte colectivo son los lugares en los que los pasajeros pueden abordar y desmontar de los vehículos. Estas paradas pueden ser fijas o móviles, dependiendo de la política de transporte de cada ciudad. Es importante definir claramente las paradas de transporte colectivo, para evitar confusiones y garantizar la seguridad de los pasajeros. En nuestras ciudades no existe una política de abordaje y desmonte de pasajeros que exija de manera exclusiva sea haga en paradas establecidas más allá de los corredores de autobuses de la OMSA y los nuevos corredores de autobuses privados. Dejando a la arbitrariedad del chófer o el pasajero, abordar o desmontarse donde quiera. Esto provoca entaponamientos y ralentización del tránsito.
La política de abordaje y desmonte de pasajeros es fundamental para evitar congestiones y garantizar la eficiencia del servicio de transporte. Es recomendable establecer horarios y frecuencias claras para cada ruta, para que los pasajeros puedan planificar sus desplazamientos con anticipación y evitar esperas innecesarias. También es importante establecer normas claras sobre el comportamiento de los pasajeros en las paradas y dentro de los vehículos, para garantizar la seguridad y el respeto hacia los demás usuarios del transporte.

Áreas de aparcamiento de buses en espera
Las áreas de aparcamiento de buses en espera son espacios específicos destinados a los vehículos que esperan su turno para abordar pasajeros. Estas áreas deben estar claramente definidas y señalizadas, para evitar confusiones y congestiones. Es importante que estas áreas estén ubicadas en lugares estratégicos, que permitan un acceso fácil y rápido a las paradas de transporte colectivo. En nuestras ciudades, las autoridades no les exigen a los grupos choferiles destinar un área fuera de las vías principales para hacer las filas de vehículos para espera de los pasajeros.
Cómo evitar que las unidades del transporte colectivo afecten el congestionamiento vehicular de las vías
Para evitar que las unidades del transporte colectivo afecten el congestionamiento vehicular de las vías, es importante establecer carriles exclusivos para el transporte público. Estos carriles permiten que los vehículos de transporte colectivo circulen de manera más eficiente y rápida, sin afectar el tráfico de los demás vehículos. También es recomendable establecer horarios y frecuencias claras para cada ruta, para evitar que los vehículos de transporte colectivo circulen de manera ineficiente provocando mayor congestión vehicular.

Recomendaciones de paradas por distancia promedio tanto en avenidas como en calles secundarias
Las recomendaciones de paradas por distancia promedio tanto en avenidas como en calles secundarias varían según cada ciudad y su política de transporte. En general, se recomienda establecer paradas cada 200 o 300 metros en avenidas y cada 100 o 150 metros en calles secundarias. Estas recomendaciones permiten que los pasajeros puedan acceder al servicio de transporte de manera eficiente y rápida, sin tener que caminar largas distancias hasta la parada más cercana.
En resumen, la organización del transporte colectivo es fundamental para garantizar un servicio eficiente y seguro para los pasajeros. La definición clara de paradas y la política de abordaje y desmonte de pasajeros, las áreas de aparcamiento de buses en espera, los carriles exclusivos para el transporte público y las recomendaciones de paradas por distancia promedio son aspectos clave que deben ser considerados en la organización del transporte colectivo.

Es importante destacar que estas normativas y generalidades deben ser definidas por las autoridades encargadas del transporte público, en colaboración con los operadores de transporte y los usuarios del servicio. La participación ciudadana es fundamental para garantizar que las políticas de transporte sean eficientes y se adapten a las necesidades y demandas de los pasajeros.
Además, es importante que las autoridades encargadas del transporte realicen un seguimiento constante del servicio de transporte colectivo, para evaluar su eficiencia y realizar ajustes cuando sea necesario. Esto permitirá mejorar el servicio y garantizar que los usuarios tengan acceso a un transporte seguro, eficiente y de calidad.
Es importante tener en cuenta que el tipo de bus que se debe utilizar dependerá en gran medida del número de pasajeros que se espera transportar, así como del tipo de vía por la que se desplazará el vehículo.

Para vías principales y rutas con alto flujo de pasajeros, se recomienda el uso de autobuses, ya que estos tienen una capacidad de carga mayor y pueden transportar a un mayor número de pasajeros de manera más eficiente. Los autobuses también son ideales para rutas de larga distancia, ya que ofrecen mayor comodidad y seguridad para los pasajeros.
Por otro lado, para rutas más pequeñas y con un menor flujo de pasajeros, se pueden utilizar minibuses. Estos vehículos son más pequeños y ágiles, lo que les permite maniobrar con mayor facilidad en calles estrechas y en vías con tráfico denso.
Además, los minibuses son ideales para rutas de menor distancia, ya que pueden hacer paradas más frecuentes y permiten una mayor flexibilidad en cuanto a la planificación de las rutas.
En cuanto a los microbuses, estos son ideales para rutas con un número aún menor de pasajeros y para áreas rurales o de difícil acceso. Los microbuses tienen una capacidad menor que los autobuses y los minibuses, pero son ideales para brindar un servicio de transporte eficiente en áreas con menos demanda.

Eliminar carros de concho
Eliminar el uso de carros tipo sedan, también conocidos como «carros de concho» en nuestro país, como medio de transporte público, es una medida necesaria para mejorar la calidad del servicio de transporte y reducir el impacto negativo del transporte en el tráfico vehicular y el medio ambiente.
En primer lugar, el uso de carros particulares como transporte público es una práctica informal que no cumple con las normativas y estándares de calidad que se deben cumplir en un sistema de transporte organizado. Estos vehículos no están diseñados para transportar pasajeros de manera segura y eficiente, lo que puede poner en riesgo la vida y la integridad física de los usuarios.
Además, el uso de «carros de concho» como transporte público contribuye significativamente al congestionamiento vehicular en las calles y carreteras de las ciudades. Estos vehículos no están diseñados para transportar grandes cantidades de pasajeros, lo que implica que se requieren más unidades para transportar el mismo número de personas. Esto aumenta la cantidad de vehículos en las calles y carreteras, lo que contribuye al congestionamiento vehicular y al aumento del tiempo de viaje de los pasajeros.

Otro aspecto negativo del uso de carros particulares como transporte público es el hacinamiento de pasajeros. Los conductores suelen sobrecargar los vehículos con más pasajeros de lo que se recomienda, lo que puede poner en riesgo la seguridad y la comodidad de los usuarios.
Se había planteado desde el gobierno central implementar una iniciativa de transformación del parque vehicular del transporte público, eliminando carros de concho y estableciendo corredores de autobuses, con carriles exclusivos y paradas definidas. Aún solo se han implementado 3 de una lista de 20 corredores se implementarán entre 2019 hasta 2024 en su totalidad. Aún operan en otras avenidas los autobuses de transporte público OMSA, los cuales serían sustituidos sus corredores y dejados solo en aquellas vías no se implementen los Corredores de autobuses privados y en ciudades del interior del país.

En conclusión, la organización del transporte colectivo es un aspecto fundamental para garantizar la eficiencia y seguridad del servicio. Las normativas y generalidades que se establezcan deben adaptarse a las necesidades y demandas de los pasajeros, y deben ser evaluadas y ajustadas de manera constante para garantizar la calidad del servicio.
