Poema póstumo a mi padre, Génove Gneco Medina.

Hoy lloran los cielos,
al partir un hombre bueno,
un padre ejemplar y sabio,
que hizo grande su legado.

Pusiste la vara alta,
en todo te entregabas,
con tu sabiduría y humildad,
a todos nos enseñabas.

Tu pasión por el conocimiento,
nunca tuvo fin, ni tiempo que perder,
siempre queriendo aprender,
y compartir con los demás.

Fue tu honradez e integridad,
A un gran hombre recordaron,
tus enseñanzas perdurarán,
en aquellos que te admiraron.

Maestro de maestros,
Enseñar tu verbo de acción,
la universidad reconoció,
tu entrega y dedicación.

Hoy tus hijos te despiden,
con el corazón destrozado,
pero saben que tu legado,
vivirá por siempre a su lado.

Pusiste la vara alta,
en todo lo que hiciste,
tu ejemplo será recordado,
por generaciones venideras.

Tu vida fue un ejemplo,
de cómo vivir con excelencia,
tus valores y principios,
nos guiaron con diligencia.

Con tu espíritu emprendedor,
en la informática pionero,
ayudaste a tu comunidad primero,
sin pedir nada a cambio.

Hoy te despedimos con honores,
y te recordamos con cariño,
porque pusiste la vara alta,
en cada aspecto de tu camino.

Tu legado nos inspira,
a seguir tus pasos con valor,
a nunca dejar de aprender,
y siempre buscar la excelencia con ardor.

Pusiste la vara alta,
en todo lo que hiciste,
y hoy te honramos con este poema,
con nuestro amor y respeto de muestra.

Mientras estes al lado del Señor,
Si el riesgo que corra te exhalta,
Si en imitarte cometo alguna falta,
Recuerda, querido padre…
Que nos pusiste la vara alta.

Mi padre y yo