En los últimos años, la proliferación de vallas publicitarias en infraestructuras esenciales como puentes y pasos elevados ha suscitado una creciente preocupación en torno a la seguridad vial en República Dominicana. Un caso reciente, la instalación de vallas sobre el puente Profesor Juan Bosch, ha puesto en evidencia la necesidad urgente de reevaluar las políticas de publicidad exterior en infraestructuras viales. Este ejemplo puntual no solo despierta inquietudes legales, sino también de seguridad, y es un reflejo de un problema que puede tener consecuencias graves si no se regula con firmeza.

La Distracción Visual: Un Peligro Inminente para los Conductores

Instalar publicidad sobre puentes y pasos elevados supone un riesgo significativo al añadir distracción en zonas donde los conductores necesitan máxima concentración. Las luces, colores y movimiento que caracterizan estas vallas pueden interferir directamente con la atención de los conductores. Estudios internacionales, como los realizados en México, demuestran que un 44% de los accidentes urbanos pueden estar relacionados con distracciones visuales causadas por anuncios publicitarios en infraestructuras viales. Esta cifra alarmante debería motivarnos a adoptar una postura clara: la prohibición total de vallas en zonas de alto riesgo.

Normativas Internacionales: Ejemplos a Seguir

Ciudades como Nueva York, Tokio y Londres prohíben la instalación de vallas publicitarias en puentes y pasos elevados, donde el riesgo de accidente por distracción es mayor. En Estados Unidos, la Administración Federal de Carreteras (FHWA) establece regulaciones específicas para evitar anuncios en autopistas y puentes, y en Reino Unido, la prohibición es aún más estricta en infraestructuras críticas, como túneles y pasos subterráneos. Estas normas están orientadas a reducir la probabilidad de accidentes, protegiendo a los conductores y garantizando una experiencia de conducción segura. Es momento de que en República Dominicana adoptemos prácticas similares, implementando restricciones contundentes en nuestras infraestructuras viales más sensibles.

La Protección del Interés Público y los Derechos Fundamentales

La instalación de vallas publicitarias en infraestructuras viales como puentes, túneles, pasos elevados y autopistas no solo representa una distracción visual, sino que también compromete gravemente el interés público y el derecho fundamental a la vida y la seguridad de los conductores. En el contexto de una infraestructura crítica, cualquier elemento que pueda desviar la atención o reducir la visibilidad constituye una amenaza directa a la seguridad vial. El derecho a la vida, protegido en las legislaciones nacionales e internacionales, debe prevalecer sobre cualquier interés comercial, y las autoridades tienen la obligación de asegurar que las vías públicas estén libres de elementos que pongan en peligro a los usuarios.

Permitir la colocación de publicidad en estas infraestructuras de alto riesgo implica ignorar la protección de los derechos ciudadanos en favor de intereses privados. Este tipo de publicidad no solo expone a los conductores a situaciones de peligro debido a posibles distracciones, sino que también puede afectar la integridad estructural de los puentes y túneles al añadir peso innecesario. En otras ciudades del mundo, como he citado, se ha demostrado que mantener infraestructuras libres de publicidad es una práctica eficaz para minimizar accidentes y proteger a los ciudadanos. En República Dominicana, adoptar estas medidas y prohibir la publicidad en ejes viales críticos es esencial para preservar la vida y seguridad de todos aquellos que dependen de estas vías para su movilidad diaria.

Marco Normativo Dominicano: Fundamentos para Prohibir y Revocar Permisos

La Ley No. 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial establece que el INTRANT es responsable de garantizar que ninguna estructura o dispositivo afecte la visibilidad y seguridad en las vías. Los artículos 151 y 158 de esta ley claramente prohíben la instalación de elementos que puedan distraer a los conductores o comprometer la integridad estructural de puentes y vías elevadas. Por su parte, la Resolución 46-99 del Ayuntamiento del Distrito Nacional regula la publicidad exterior, prohibiendo soportes publicitarios que causen «deslumbramientos, fatiga o confusión visual» en el Distrito Nacional. Esta normativa es contundente en cuanto a la protección de la seguridad vial, prohibiendo ubicaciones y características de vallas que interfieran con la visibilidad del conductor.

La Imperiosa Necesidad de Revocar Permisos Inapropiados

En el caso de las vallas instaladas en el puente Profesor Juan Bosch, se evidencia un conflicto entre el interés privado y el bienestar público. Permitir este tipo de publicidad no solo contraviene la normativa nacional, sino que también representa una amenaza directa a la seguridad de quienes transitan a diario por estas vías. Como ciudadano y observador de estos casos, considero que, en situaciones donde la publicidad afecta la seguridad vial, el INTRANT tiene la facultad y la obligación de revocar cualquier permiso que ponga en riesgo a la población. La costumbre de otorgar permisos no puede prevalecer sobre la ley ni sobre la seguridad de los conductores; si existieron autorizaciones similares en el pasado, estas deben ser corregidas, no imitadas.

Conclusión: La Seguridad Vial No es Negociable

La proliferación de vallas en puentes y otras infraestructuras críticas es una muestra de cómo el interés comercial puede interferir con la seguridad pública si no se establecen límites claros y firmes. Es fundamental que en República Dominicana sigamos el ejemplo de ciudades que priorizan la seguridad de sus ciudadanos, prohibiendo estrictamente cualquier publicidad en infraestructuras viales de riesgo. La vida y la integridad de los usuarios de las vías debe estar siempre por encima de cualquier ganancia comercial. Este caso debe servir como un precedente para fortalecer la regulación y para que las autoridades actúen de manera decidida en favor de la seguridad vial.

Es momento de adoptar un enfoque riguroso y responsable en la gestión de nuestra infraestructura vial, robusteciendo las normativas de colocación de publicidad exterior urbana e Interurbana, colocando la seguridad de las personas en el centro de todas nuestras decisiones.