La publicidad exterior se ha convertido en un elemento omnipresente en nuestras vías, especialmente en la región metropolitana de Santo Domingo y en las principales carreteras troncales de República Dominicana. Si bien cumple una función importante en la promoción comercial, su impacto en la seguridad vial es mucho más profundo de lo que muchos dominicanos imaginan. La realidad es que, como uno de los países con mayores índices de siniestralidad vial en el mundo, no podemos ignorar cómo la contaminación visual y las distracciones causadas por la publicidad exterior están contribuyendo de forma alarmante a la accidentalidad en nuestras carreteras.

De hecho, estudios internacionales revelan el impacto directo de la publicidad exterior en la accidentalidad. En México, un análisis del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) señaló que un 14% de los accidentes atribuidos a «distracciones» son causados por vallas publicitarias, superadas únicamente por el uso del celular, responsable del 54% de estos incidentes. Estudios en diversas ciudades del mundo han demostrado que un alto porcentaje de accidentes viales están relacionados con distracciones visuales, y nuestra situación no es ajena a esta problemática. En países como España, el 12% de los accidentes en áreas urbanas se asocia a la publicidad exterior. En República Dominicana, si bien aún faltan estudios exhaustivos en esta materia, observamos con preocupación que las vías más transitadas de nuestras ciudades están sobrecargadas de anuncios en puentes, túneles, cruces y otros puntos estratégicos que interfieren directamente con la atención de los conductores.
La siniestralidad vial dominicana es alarmante y su mitigación debe ser una prioridad nacional. Con un número de accidentes que supera ampliamente al de muchos otros países, es imperativo que se tomen medidas para abordar todas las causas potenciales de este problema, y una de ellas es la publicidad exterior. Las pantallas luminosas, los carteles de gran tamaño y las imágenes en movimiento pueden distraer a los conductores en fracciones de segundo, el tiempo suficiente para desencadenar una colisión o una maniobra peligrosa. Es por eso que debemos avanzar en una regulación más rigurosa de la publicidad exterior para garantizar que no comprometa la seguridad vial.

Las Vallas Publicitarias: Un Elemento de Distracción en las Vías de Santo Domingo
Las vallas publicitarias en el Distrito Nacional y otras zonas urbanas de la República Dominicana representan un importante factor de distracción para los conductores. Al atraer la atención de quienes manejan, desvían el foco principal, que debería estar en la vía y en los desplazamientos de otros vehículos alrededor. Aunque las autoridades han registrado la existencia de 24 empresas de colocación de vallas en la capital, manteniendo una alta presencia en los espacios de tránsito más concurridos sin un orden claro ni un análisis de impacto en la seguridad vial.
La colocación de estos letreros, en su mayoría, no responde a un estudio municipal planificado, sino al interés particular de cada compañía en maximizar la visibilidad de sus anunciantes. Esto significa que las zonas de mayor flujo de personas y vehículos se ven saturadas de publicidad, incrementando el riesgo de que los conductores se distraigan. En República Dominicana, no existen estadísticas precisas sobre la cantidad de accidentes vinculados a las vallas, pero la saturación visual es una realidad palpable en sus vías más transitadas.
Falta de Orden y Regulación: El Papel de los Ayuntamientos y del INTRANT
La responsabilidad de velar por la correcta colocación de la publicidad exterior recae sobre los Ayuntamientos en zonas urbanas, con la no objeción del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT). En cambio, en áreas interurbanas o carreteras nacionales, es el INTRANT el organismo encargado de otorgar los permisos. Sin embargo, la falta de sanciones efectivas y de un marco regulador estricto ha permitido que las calles y techos de Santo Domingo se conviertan en un campo de batalla publicitario, donde los ciudadanos, especialmente los conductores, son los principales perjudicados. La ausencia de interés en cambiar esta situación ha contribuido a un caos que no solo afecta la estética de la ciudad, sino que también pone en riesgo la seguridad de quienes transitan por estas vías.
Es urgente que los Ayuntamientos y los organismos correspondientes asuman su responsabilidad en la regulación de la publicidad exterior y dejen de ser cómplices, por omisión, del desorden actual. La aplicación rigurosa de normativas evitaría que las calles de Santo Domingo y las principales carreteras dominicanas se conviertan en un espacio dominado por la publicidad descontrolada. Como ciudadanos, debemos exigir que las autoridades intervengan y prioricen la seguridad vial sobre los intereses comerciales.

Alternativas para una Publicidad Responsable
Ante la situación actual, resulta esencial replantear el enfoque de la publicidad exterior en zonas urbanas. Una medida propuesta por expertos es eliminar las vallas de las vías de alta velocidad y concentrarlas en zonas peatonales o en puntos estratégicos que indiquen la ubicación de los negocios y productos que se promocionan. Este modelo, adoptado en otras ciudades con mejores índices de seguridad vial, permitiría que las vallas cumplan su función publicitaria sin comprometer la seguridad de los conductores.
Otra alternativa es la sustitución de las vallas por mobiliario urbano acorde con la estética y funcionalidad de cada espacio. En varios países, las autopistas y «highways» emplean vallas únicamente para orientar a los conductores hacia sitios cercanos, mientras que la publicidad exterior se limita a zonas peatonales, donde su impacto en la distracción es mucho menor. Incorporar estos elementos en los espacios urbanos de Santo Domingo sería una medida efectiva y viable para reducir el riesgo de accidentes sin afectar la comunicación comercial.
El Compromiso del Pacto Nacional por la Seguridad Vial
En este contexto, resulta alentador que el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) haya impulsado el Pacto Nacional por la Seguridad Vial, una iniciativa que compromete a diversos actores del país, incluyendo a las empresas de publicidad exterior, a asumir su responsabilidad en la reducción de la siniestralidad vial. Este pacto establece, entre otros puntos, la necesidad de regular la ubicación, el tamaño y el brillo de los anuncios en las vías. La firma de este acuerdo representa un compromiso nacional para lograr un cambio positivo y reducir los riesgos asociados a la contaminación visual.
Las empresas de publicidad exterior, o “valleros”, juegan un papel fundamental en este proceso. Su compromiso en la firma del pacto implica la obligación de colaborar en la creación de un entorno vial más seguro. Para ello, deberán ajustarse a nuevas normativas que limiten el impacto visual de sus anuncios, especialmente en puntos críticos de las vías. Este compromiso no solo permitirá proteger a los conductores, sino que también contribuirá al objetivo de reducir las elevadas tasas de accidentes en nuestras ciudades y carreteras.





Equipos Necesarios para una Inspección Eficiente
Para garantizar que la publicidad exterior cumpla con los criterios de seguridad, es fundamental contar con equipos especializados que permitan inspeccionar los factores críticos de cada anuncio. El uso de luxómetros, por ejemplo, permite medir la intensidad de la luz en los carteles luminosos, asegurando que no sobrepasen los niveles de luminosidad que podrían deslumbrar a los conductores, sobre todo en horario nocturno.
La incorporación de drones equipados con cámaras de alta resolución y sensores de mapeo 3D representa otro avance significativo en la inspección de la publicidad exterior. Estos dispositivos permiten levantar un registro detallado de cada cartel, su ubicación y dimensiones, facilitando así el cumplimiento de los criterios de distanciamiento. Los drones son también una herramienta ideal para realizar inspecciones periódicas y documentar visualmente el estado de cada anuncio a lo largo del tiempo.
El uso de radares 3D completa el conjunto de equipos necesarios para la fiscalización, ya que permite captar la ubicación exacta de los carteles y analizar su visibilidad desde distintos ángulos. Con esta tecnología, es posible simular el punto de vista de los conductores y prever si la publicidad en ciertas áreas podría interferir con la atención y el campo visual necesario para una conducción segura.
Creación del Inventario Nacional de Publicidad Exterior
Una herramienta crucial en el cumplimiento de estos compromisos es la creación de un Inventario Nacional de Publicidad Exterior, que estará a cargo de la Dirección de Tránsito y Vialidad en coordinación con el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y los Ayuntamientos. Este inventario debe incluir un registro detallado de cada anuncio: su ubicación exacta, dimensiones, tipo de iluminación, y su estado de cumplimiento normativo. De esta forma, se garantiza un monitoreo continuo y transparente, permitiendo aplicar las sanciones correspondientes en caso de incumplimiento.
La implementación de este inventario no solo facilitará la inspección de la publicidad exterior, sino que también contribuirá a una planificación urbana más ordenada. La responsabilidad de cada actor en el cumplimiento de las normativas y el seguimiento regular de las autoridades garantizarán que la publicidad exterior se desarrolle en equilibrio con la seguridad vial y el bienestar de todos los ciudadanos.
Un Llamado a la Responsabilidad y el Compromiso
El impacto de la publicidad exterior en la seguridad vial es un aspecto que no podemos seguir ignorando. Con uno de los índices de siniestralidad vial más altos del mundo, República Dominicana necesita adoptar medidas urgentes y efectivas para proteger la vida de sus ciudadanos. La firma del Pacto Nacional por la Seguridad Vial y la colaboración de todos los actores involucrados, desde los valleros hasta los organismos reguladores, son pasos fundamentales en este proceso.
Si bien la publicidad es un recurso importante para el desarrollo económico, esta debe implementarse de manera responsable y con estricto apego a las normativas de seguridad. Un espacio urbano seguro debe priorizar la vida y la integridad de sus ciudadanos, y la regulación de la publicidad exterior es esencial para alcanzar ese objetivo.
