La ciudad para los ciudadanos. Aplicación en el Gran Santo Domingo

Las actuales ciudades reflejan una realidad que vivimos día a día, la falta de pertenencia y apropiación de nuestras ciudades que nos alejan como ciudadanos y cohabitantes del mundo. Actualmente y luego de varias décadas de construir ciudades bajo la influencia modernista, muchas ciudades de Latinoamérica, donde las ciudades del Gran Santo Domingo no son la excepción, enfrentan grandes problemas urbanos, donde la configuración de la ciudad ha generado consecuencias, como la falta de identidad, la falta de espacios de encuentro, de espacios para expresarse y donde caminar de manera segura.

Las ciudades del Gran Santo Domingo que fueron concebidas bajo una perspectiva urbanística donde las calles eran pensadas para los vehículos y las manzanas diseñadas para maximizar el espacio de ocupación de los edificios residenciales y comerciales. La arquitectura era concebida como una disciplina que buscaba el bienestar de la ciudad, sin imaginar las consecuencias que tendrían sobre el bienestar de los ciudadanos y su entorno.

En los últimos años alrededor del mundo, han empezado a surgir cada vez con mayor fuerza una serie de proyectos de urbanismo y gestión del espacio público conocido como urbanismo táctico. Este tipo de proyectos contemplan una serie de acciones temporales sobre el espacio público de rápida ejecución, bajo costo y alto impacto para las comunidades; las cuales permiten experimentar y testear como los habitantes conciben los usos espaciales y con ello innovar, en la forma de hacer ciudad sin incurrir en intervenciones caprichosas y costosas que pueden fracasar a futuro.

El diseño participativo ha logrado que espacios residuales de la ciudad o espacios públicos abandonados, resurjan y cambien las dinámicas de los barrios, en donde incluso las acciones más simples como pintar un mural o arreglar unas bancas, consiguen demostrar su alto impacto en la comunicación, pertenencia y mejora de calidad de vida de los habitantes. Nuestras Alcaldias del GSD deben adoptar acciones de urbanismo táctico en su política de ejecución, aprovechando para rescatar espacios convertidos en vertederos y darle vida a la ciudad pensada en el ciudadano.

De esta forma el Urbanismo Táctico ha tomado gran relevancia en la forma en la que las ciudades mutan, interviniendo espacios sub utilizados y olvidados, otorgándoles un uso que no necesariamente es de ocupación arquitectónica o permanente, abriendo así multiplicidad de posibilidades para que estos espacios sean apropiados por parte de los ciudadanos y con esto rescatar la forma de sentir y valorar la ciudad. Estrategias que comprenden acciones a corto plazo pero que generan cambios a futuro, promoviendo el desarrollo de capital social entre ciudadanos, construyendo capacidad de organización entre instituciones públicas y privadas que benefician a la comunidad. Un ejemplo de esto son las diversas acciones que lleva a cabo la Alcaldía del Distrito Nacional en varios puntos de la ciudad.

La idea de urbanismo táctico aparece aquí como una estrategia para retomar la ciudad, la cual busca que el uso de espacios publico esté definido más por las personas y menos por las edificaciones, transformándose en una especie de democracia donde los usuarios se convierten en actores activos de su entorno, generándose así una responsabilidad sobre el espacio público y por tanto un sentido de pertenencia.

Uno de los objetivos del urbanismo táctico en latinoamericana es humanizar y recuperar el espacio público de la ciudad, rehabilitando diversos sectores, planteado posibles soluciones a problemas generados por la falta de planificación. Estas estrategias no solo las pueden realizar urbanistas y arquitectos sino personas del común, dispuestas a generar una nueva visual y usos del espacio público, promoviendo la utilización de la bicicleta o transportes alternativos, así como la rehabilitación de áreas verdes, cruces seguros y privilegiando al peatón.

Podría decirse que el urbanismo táctico se ha convertido en un símbolo de la ciudad contemporánea y su alcance es aún inexplorado, tanto como su potencial de influencia en la construcción de la ciudad contemporánea. Si bien esta clase de estrategias y acciones ciudadanas no solucionan los problemas estructurales de las ciudades por sí mismas, no se puede negar que ayudan a crear una sociedad más democrática y un paisaje urbano más amable para propios y visitantes.