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Una ruta de autobús que sirve a 18,000 personas cada día recibirá más espacio propio en las calles de Brooklyn. La ciudad de Nueva York anunció el 5 de noviembre el inicio de la reconstrucción vial en las avenidas DeKalb y Lafayette: 2.7 millas —unos 4.3 kilómetros— de nuevos carriles para autobuses, junto con ciclovías protegidas y cambios para la seguridad peatonal. Es una obra iniciada, no un resultado de velocidad ya comprobado.

La B38 necesita una calle que acompañe el servicio

Según el anuncio oficial de la Alcaldía de Nueva York, el rediseño abarca DeKalb Avenue desde Broadway hasta Flatbush Avenue y Lafayette Avenue desde Ashland Place hasta Patchen Avenue. Los carriles bus se ubicarán junto al borde de la vía o desplazados respecto al bordillo, según el tramo. La B38 atraviesa sectores que conectan Downtown Brooklyn, Bedford-Stuyvesant y Bushwick.

La ciudad presenta el proyecto como parte de un programa más amplio de mejora del autobús. En el entorno de un cuarto de milla de la B38, señala que el 80 % de los residentes va al trabajo en transporte público, bicicleta o caminando y que la mayoría de los hogares no posee vehículo. Esa proporción describe el corredor de Brooklyn; no debe extrapolarse al Gran Santo Domingo.

La seguridad es otra razón de la intervención. La Alcaldía reportó 841 personas lesionadas en siniestros en estas avenidas desde 2021, entre ellas 47 con lesiones graves, y una persona fallecida. Son cifras del corredor comunicadas por la autoridad; el proyecto deberá evaluarse más adelante con datos comparables de siniestralidad y exposición, además de velocidades y regularidad de los autobuses.

Una referencia para los corredores pendientes en RD

Aquí la pregunta relevante no es copiar la sección de una calle neoyorquina, sino decidir cuánto espacio se reserva al viaje que comparten muchos pasajeros. En el Gran Santo Domingo, varios corredores de autobuses planificados siguen pendientes. La experiencia de Brooklyn muestra una decisión de diseño verificable: intervenir la vía para que el autobús no dependa por completo del mismo congestionamiento que el carro, sin dejar fuera al peatón ni al ciclista.

En una vía dominicana, un carril preferencial puede ser un primer paso si se fiscaliza y se resuelven paradas, giros y carga. Donde la demanda y la geometría lo justifiquen, una separación más firme puede proteger la continuidad del servicio. Son opciones a estudiar con aforos, origen y destino, accesibilidad de las paradas y efectos sobre calles vecinas, no una receta universal.

Nueva York aún tiene que construir y operar este tramo. La prueba decisiva será cuánto se reducen la espera y la variabilidad del viaje de la B38, y si quienes caminan o pedalean cruzan con mayor seguridad. Anunciar kilómetros de carriles sirve para seguir la ejecución; medir personas movidas y tiempo recuperado dirá si funcionó.

Fecha de referencia: 6 de noviembre de 2026. Fuente principal: Alcaldía de Nueva York/NYC DOT, comunicado del 5 de noviembre de 2026.

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